III
Sábado
3 p.m., despierto, mi techo blancogrisaseo, mi cama toda revuelta, mi libro entre las almohadas, cama tibia en pieza fría, desorden, es que dejar el tarro bajando música e irse con un libro a la cama (escaldasono en 2) se estaba volviendo un dulce hábito de viernes-sábado. No acostumbro a salir los viernes, me da una flojera enorme, trato de hacer nada el sábado, mas que hacer hora hasta la noche, y como iba diciendo… 3 p.m., solo en casa, mi vieja estudiando, mi viejo trabajando, los enanos con su minas, huellas de desayuno en la cocina, ni rastros del almuerzo, pc prendido, 89% de descarga completa, el afiche en la pieza, ese que me dieron hace dos semanas, mismo lugar, misma música, aun no me aburría, seguía hiendo ya casi 2 años al mismo lugar, “algún día me aburrirá” pienso, mientras tanto lo disfruto, no lo espero, cuando llega es increíble, cuando se va no importa, el sábado gira en torno a eso, la noche, el mismo lugar, distinto orden de personas.
Almuerzo con la nana, no hablamos mucho, comenta una teleserie, no la escucho, no porque no pueda, sino porque no quiero escucharla, recordé lo que me dijo Camila una vez por msn “que envidia le tengo a la gente que realiza trabajos simples”, no quise darle mas vueltas al asunto, no tenia ganas. No me gusto acordarme de ella, la echaba de menos, quien lo diría, si supiera en las que ando ahora, me diría con su dialéctica de mina “no sabes lo mucho que me alegro por ti” aunque, traducido, sería algo como “Me jodiste, ahora el que jode eres tú.”
Pero aun así la hechaba de menos…
Fue la única que se atrevió a decirme las cosas a la cara, la única que me golpeo en el rostro cuando le dirigí una frase obscena, la única que sabia siempre lo que me pasaba, la única que me costo hacer que me quisiera…
Casualmente la recuerdo los sábados, cuando estoy solo, a eso de las 3 p.m., antes de almorzar, cuando aun tengo sueño.
Sol ya no quedaba, suena el celu, estas en línea, “vamos a ir” pregunta él, como si no lo supiera, como si tuviera que volver a recordármelo…
Pero la noche apenas comenzaba, aún con sueño, pendrive rayado de tanto uso en el bolsillo, 94 temas, todos para lanzarse a un pozo (que mierda de pensamiento), río.
Suena el celular.
[III]
01-08-07
palabreadowueonamente por pseudoparalelismo a la/s 20:30
Etiquetas: IIIIIIIIII
Suscribirse a:
Comentarios de la entrada (Atom)
1 comentarios:
son raros los sàbados en la tarde... en especial cuando no tienes que salir.
ojalá recuerdes cosas que has hecho los viernes también
abrazo.
Publicar un comentario